martes, 30 de marzo de 2010

AFERRADO A LA LOCURA

Soy de una generación de poetas
Que se educaron en escuelas públicas y con maestras de otros tiempos, como Lourdes o Socorro

Soy de una generación de poetas
Que en la tele vieron Don gato, los picapiedra, los autos locos y los locos Adams

Soy de una generación de poetas
Que podía jugar en la calle con los amigos y tenía césped en el camellón de Río Consulado

Soy de una generación de poetas
Que subió a las autobuses de la Ruta 100 nuevecitos, eficientes y puntuales

Soy de una generación de poetas
Que en la prepa vivió la huelga del CEU y de donde surgieron aquellos primigenios perredistas

Soy de una generación de poetas
Que pensó que crear un país equitativo era posible, imprescindible y que estudié por ello, arquitectura

Soy de una generación de poetas
Que se horroriza ahora con los asesinados en Durango, en Monterrey, en Tijuana, en México, D.F.

Soy de una generación de poetas
Que en los setentas llevaba el pelo largo, los pantalones de campana y los tacones altos

Soy de una generación de poetas
Que disfrutó del kindergarten, de ir al mercado de barrio y de comer gaznates en la esquina

Soy de una generación de poetas
Que iba colgado del rebozo de mi madre, que jugaba burro 16 con mis primos, que jugó beisbol en la agujereada deportiva

Soy de una generación de poetas
Que ahora empieza a mirar en retrospectiva a aquel México antiguo, añorado, emborronado y casi inexistente

Soy de una generación de poetas
Que sigue escribiendo como un loco, sin editorial, ni pastas duras, ni libros en las estanterías de Ghandi ni el FNAC

Soy de una generación de poetas
Que quiere seguir comprometido con la vida, y señala con el dedo, y se aferra, y borronea, y refunfuña

Soy de una generación de poetas
Que nació cuando el mundo hervía en guerrillas, y guerra frío, y muros berlineses y revoluciones sandinistas

Soy de una generación de poetas
Que empieza a entrar en los cuarenta con mis canas, con mis arrugas, con mi apagada pipa y con mis batallitas que empiezan a acumularse por centenas

Soy de una generación de poetas
Que quiere seguir siendo algo niño, algo greñudo, algo acampanado, algo juguetón al beisbol en la calle

Soy de una generación de poetas
Que desnuda, y ama, y goza, y disfruta de su desnudez, de la luna, de sus ojos verdes

Soy de una generación de poetas
Que de la mano camina hacia el colegio, y divide, y suma, y multiplica y practica su catalán con mi Roberto

Soy de una generación de poetas
Que empieza la segunda parte de su vida con el alma en vilo, con la pluma cargada, con el grito dispuesto a compartirlo con los mudos

Soy de una generación de poetas
Que recuerda a aquel niño enamorado de María de los Ángeles en sexto de primaria, a aquel adolecente larguirucho de los ochentas que enamorado estuvo en las escaleras de la prepa

Soy de una generación de poetas
Que sigue creyendo en aquel joven que se comprometió con la vida en los noventas, en este joven-viejo que en dos mil diez continúa aferrado / a la locura /

POEMA PROPIEDAD DE Humberto González Ortiz

5 comentarios:

mariaje15 dijo...

¡Pues Bendita Locura, Humberto, a la que sigues Aferrado cuando esa Locura es el Compromiso con el Mundo y con los más Desfavorecidos...!, no te conozco en persona, pero se me hace un poco raro verte con el pelo largo y con tacones, jejeje...
En cuanto a los Asesinatos de Durango, Monterrey...pues ¿a quién no pueden horrorizarle? solamente a quién no tenga un mínimo de sensibilidad humana y sangre en las venas...¡A mi también me horroriza desde luego y más aún cuando son Niños y Adolescentes los asesinados así sin más...!
Abrazos Poeta y Amigo

Humberto González Ortiz dijo...

Gracias amiga Mariaje... pues sí, aunque no lo creas mi mammá me vestía con pantalones acampanados y algún zapato de esos de los 70's con grandes (Y HORROROSAS) plataformas... menos mal que aquello ya pasó y quedó en el olvido de la moda!... Saludos y buena semana santa!

Javier González Valencia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Javier González Valencia dijo...

¿Qué más agregar sino decir que ese México se nos esta yendo de las manos víctima de una descomposición social que partece no ceder y que como algún poeta decía clamar en el desierto por un mundo mejor es ahora una constante. Aún así la memoría permanece y se recrea en nuesyros pequeños actos y con nuestros seres queridos que también se van quedando con un poquito de nosotros.

Saludos desde este México con la X de viacrucis cotidiano.

Humberto González Ortiz dijo...

Saludos Javier... esperemos tener la sabiduría para recuperar y mantener aquel México y este nuevo que resurga de sus cenizas como el ave fénix!