martes, 3 de junio de 2008

ARQUITECTURA LATINOAMERICANA: ARQ. PARAGUAYO SOLANO BENITEZ

La historiografía en arquitectura siempre esta incompleta, y nos corresponde a los investigadores ir encajando las piezas del puzzle en el tablero de la historia, y esta entrada quiere ser parte de este 'ir construyendo nuestra historia'...

En Latinoamérica la información está siempre dispersa, desgajada, perdida, al menos en el campo de la arquitectura, lo está. Para conocer la obra de algún arquitecto latinoamericano, es más fácil localizarlo en Barcelona o Madrid, que en Ciudad de México o Lima, porque la información no traspasa las fronteras latinoamericanas, se queda enclaustrada en su territorio, hasta que en Europa alguien conoce la obra de tal o cual arquitecto, el libro de tal o cual investigador de arquitectura, y 'le dá cancha'... Y es entonces que en Latinoamérica comenzamos a saber de 'los loquitos' que andan por allí, construyendo ciudad, construyendo investigación, elaborando planes urbanísticos desde Latinoamérica 'para' Latinoamérica.

Los lectores de este blog saben de mi carácter de investigador de arquitectura, llevo años tras la pista de 'la ciudad posible' para los más pobres de Latinoamérica en particular, y del tercer y cuarto mundo en general.

Describir y denunciar la pobreza en la que se desenvuelve la población latinoamericana ha sido mi labor mas apremiante, creo en la divulgación de la realidad como una herramienta más de la investigación arquitectónica, normalmente acompaño mi discurso de los pequeños o grandes hallazgos que, a lo largo de mi vida profesional, he ido almacenando en el disco duro de nuestra memoria colectiva para así, difundir el conocimiento y compartirlo, he buscado a lo largo de estos años aquellos arquitectos, aquellas propuestas arquitectónicas, aquellas propuestas urbanas que van más allá de la simple foto en una revista de moda, creo en el valor de la arquitectura en sí misa, me gusta disfrutar de los edificios bien pensados, bien proyectados, bien ejecutados... pero también me obsesiona el dar a conocer 'la otra arquitectura', la apropiada, la adecuada al entorno, la que responde también, a esa inmensa mayoría de ciudadanos pobres que están completamente al margen del stablishment de la arquitectura actual y que, sin embargo, siguen cotidianamente 'haciendo ciudad' a su manera, 'otra manera' diferente a la 'profesional', simplemente 'su' posibilidad de hacerlo, ni más ni menos.

No quería de hacer este pequeño preámbulo a esta entrevista al paraguayo Solano Benítez, arquitecto de la Facultad de Arquitectura, Universidad Nacional de Asunción 1986. Con sólo 42 años es un referente de la renovación de la arquitectura latinoamericana, con obras reconocidas y publicadas en Estados Unidos y Europa. Ha desarrollado obras en Paraguay como el complejo vacacional Ytú y la sede de Unilever, entre otros. En 1999 obtuvo el Premio Nacional de Arquitectura del Paraguay con el Edificio de Publicitaria Paraná.

Un descubrimiento reciente en mi haber de investigación y que vale la pena darlo a conocer, desde esta plataforma que también, habla de arquitectura en América Latina.

Dr. en Arq. Humberto González Ortiz
Barcelona a 3 de junio de 2008



“En momentos donde la disciplina arquitectónica no significa casi nada, abrir una puerta es tal vez algo importante”

La particular mirada que tiene el arquitecto paraguayo Solano Benítez de su disciplina, así como de la docencia y el concepto de universidad, hacen que sus pares chilenos y latinoamericanos lo tengan tildado de “transgresor” y de “creativo empedernido”. Ante esas aseveraciones, él baja la cabeza y responde que simplemente utilizó la misma inteligencia que tienen aquellos para seguir las normas, para deshacerse de ellas y para tratar de aportar algo a esta “generación muerta”.

Tres días de locura vivió Solano Benítez durante su paso por Chile. Invitado a un seminario de Arquitectura por la UDP, el ahora ex profesor de la Universidad Nacional de Asunción en Paraguay, estuvo a cargo de un taller para los alumnos de esa facultad y además dejó tiempo para conversar sobre los desafíos que su disciplina tiene en la actualidad.

El papel de las universidades, la historia de la cultura, el conocimiento y la creatividad son conceptos básicos en su vocabulario.

Benítez concibe la arquitectura como la disciplina mediante la cual se hace más cómoda y placentera la vida de las personas, por tanto, es a partir de ese punto desde el cual dispara todo su arsenal contra lo clásico y cómo esto impide la utilización de los objetos en otra forma que no sea para la que fueron creados.

“Esta mesa sirve para que estemos hablando en este momento, pero también podría servir como escenario, o sea, las razones culturales habituales con las que interpretamos y manejamos el mundo no son suficientes, no nos habilitan tanto como esa curiosa mirada y esa posibilidad de reconvertir absolutamente todo”, sostiene mientras mide mentalmente las dimensiones del mostrador.

Se habla mucho de que usted es un transgresor de las leyes de la arquitectura básica, ¿En qué sentido cree que lo hace y por qué?

Hay muchas maneras de establecer transgresiones. La verdad es que uno lo hace pensando en que aporta cosas. Por ejemplo, si miramos el tema de la universidad, ésta tiene un compromiso con el conocimiento. La universidad lo que hizo, históricamente, fue proteger el conocimiento, divulgarlo y también gestarlo. Todo eso se rompe en el momento en que aparece Napoleón y decide institucionalizar y profesionalizar el conocimiento. Pero la gestación de conocimiento ha sido derivada, por ejemplo, hoy qué futuro tiene la universidad como difusora de conocimiento y como conservadora de conocimiento. Entonces, para que nuestra disciplina salga de la tendencia de la obsolescencia que está teniendo, es necesario volver a tener un compromiso con la gestación de conocimiento. Esa gestación es la que va a hacer que nuestra labor se justifique socialmente y que nosotros, como arquitectos, tengamos una posibilidad de interés para la sociedad y que no prevalezca esta situación de diferencia y de privilegios que existe con nosotros. Si nuestro interés pasa por gestar conocimiento nos volvemos absolutamente útiles, si logramos enseñar así y volvemos al tema de que somos inteligentes y que es un patrimonio común de todos, bastaría con tener una biblioteca, despedir al 90% de los profesores que simplemente transmiten información. Y qué decir si esa información es de actualidad, la Internet es mucho más rápida que eso. Sin embargo, no deberíamos cerrar las universidades si en ellas habitan mentores, gente capaz de hacer que los jóvenes, y todos en general, pongan en tren de superación nuestra disciplina produciendo conocimiento, y eso debemos hacerlo no sólo en el ámbito académico sino también en lo profesional... esa mezcla no tiene límite, o sea, no puedo establecer límite ni diferenciación entre lo que hago en universidades y el trabajo, es parte del mismo proceso.

Una mirada distinta de la Arquitectura

Benitez señala que “la arquitectura, en este momento, como disciplina, es prácticamente inútil”. Sobre esto señala, “si hablamos de la gran cantidad de gente que viene y dice: ‘arquitecto yo quiero tener una buena casa, sueño con un espacio en el que pueda disfrutar con mis hijos, que ellos duerman, etc. Ahora mi problema es que tengo 100 dólares’. Mi respuesta o la de cualquiera en general es ‘bueno, lo que tiene que hacer es esforzarse más, conseguir más dinero y cuando alcance los estándares habituales con los yo opero venga a mí y entonces voy a ser capaz de entregarle, desde mi comodidad, una respuesta a su necesidad’. Si queremos que nuestra disciplina tenga compromiso social y se entienda, hay que salir a construir ese puente, y eso pasa por romper la obsolescencia e indiferencia con la que operamos hoy en día, ya que solamente trabajamos para una delgada capa social -la que tiene poder adquisitivo,- que es con la que se pueden aplicar los recursos y la tradición de lo que estamos manejando hoy.

Se dice que es un referente de creatividad, ¿Qué responde frente a eso?

Yo supongo que la máxima ambición de esta sociedad es ser joven, famoso y rico. ¿Joven? Ya no lo soy tanto, tengo 42 años. ¿Famoso? Depende, en mi país soy también famoso pero no en el sentido que vos le das. Y ¿rico? Como creo no poder serlo por lo menos inmediatamente, he decidido ser sabroso (risas).
Esa es mi relación con eso. Supongo que en momentos donde la disciplina arquitectónica no significa casi nada, abrir una puerta es tal vez algo importante, no por hacer lo que yo hago, ni tampoco intento difundir el “solanismo” en el mundo, pero sí intentamos llamar la atención bajo una mirada absolutamente distinta a la que hasta hoy había.

FUENTE:
http://www.udp.cl/comunicados/0705/04/benitez.htm

3 comentarios:

Violeta dijo...

Me encanto la nota.
Hay que seguir difundiendo a este maestro que entiende y valoriza el territorio.
¡Basta de esa arquitectura vacía y egocéntrica!¡Fuera Gehry, viva Solano!

Humberto González Ortiz dijo...

Violeta... gracias por pasarte por acá... Y DEJAR HUELLLA. Saludos!

Anónimo dijo...

Genio total... es bueno saber que con tanto talento y miles de posibilidades elige el lado mas sencillo x asi decirlo... aparte deja un msj muy claro... solano es unico