viernes, 12 de septiembre de 2008

ONCE DE SEPTIEMBRE DE DOS MIL OCHO

De nuevo era once de septiembre
Las victimas de Chile
Siguen allí
Recordando
Sus torturas
Sus vejaciones
Sus pérdidas
Y sus torturadores
Ya viejos
Siguen saliendo en las pantallas
Afirmando con malévolo cinismo
Que nunca estuvieron allí
Que nunca torturaron
Que nunca violaron
Que nunca asesinaron
Salvador Allende esta ahora
Momificado frente a la moneda
Su voz
Clarísima
Resuena en mis oídos
Las grandes alamedas
Cabizbajas
Se lamentan
Del hueco
Del vacío
Del sinsentido
Que, en este nueva era
Tienen las palabras
Pinochet murió de viejo
Como cualquier abuelo
Tierno
Sereno
Tranquilo
No pagó por su traición
No se declaró culpable
No se dió jamás, por aludido

De nuevo era once de septiembreY las torres de Nueva York
De entre sus ruinas
Se elevan
Callan
Son haces de luces
En el cielo
En la noche
Son proyectos altos
Que apuntan al cielo
Para, dicen, no olvidar a las victimas
Desde aquella mañana de septiembre de 2001
Afganistán sigue invadido
Y exportando opio a todo el mundo
Irak sigue devastado
Y su petróleo sigue sirviendo
Para especular
Para encarecer
Para ensuciar
Con su negro sangre
Nuestros depósitos de gasolina
Nuestro vacío siniestro de conciencia
Todavía hoy
Nadie ha juzgado
A quienes realmente
Colisionaron Nueva York aquella mañana
Bin Laden
Sigue huido
Amenazante
Desafiante
Desde la tele
La radio
La Internet
Bush y su gobierno
Siguen mintiendo
Sobre los bombardeos
Los muertos
Los galones de petróleo
Las piezas robadas de los museos de Bagdad
Sobre Sherezada que
Desde Guantánamo
Sigue alargando sus cuentos
Y ya lleva más
De 1500 noches
El Tigris y el Eufrates
Se solidarizan entre ellos
Y en lluvias torrenciales
Y en brumas mañaneras
Quieren deshacerse de toda la sangre
Que por sus torrentes, se difumina
Con los peces
Con la metralla
Con los niños que esta mañana
Alargan su infancia
Tirándose clavados
Desde aquellas piedras
Acumuladas después
Del bombardeo
A Clinton lo sacaron de la Casa Blanca
Por sus aficiones sexuales extramatrimoniales
Y a esta banda de halcones
Les ríen las gracias
De sus millones de muertos
Bajo el brazo
Y el domingo, la iglesia les abre la puerta
Les da la paz
Y los perdona
Dios
/ Si es que existe /
Se tapa la cara con su creadora mano
Y se lamenta
De haber desafiado a su arrogancia
Y haber puesto aquella fruta exquisita
Al alcance de su creación
Traidora
Desafiante
Arrogante que, como él
Pretende ir más allá
De lo natural
Lo dulce
Lo necesario
Lo indispensable
Y al salir de aquel supuesto paraíso
Aquellas criaturas antes celestiales
Pensaron que si dios
Había sido capaz de crear todo aquello en siete días
Ellos podrían emularlo
Y destruirlo
En seis noches con sus días
Los avances del hombre
Van lentos
Son evidentes
Son imprescindibles
Los poetas
Vamos a remolque
De las felonías humanas
Intentado
Destramar la maraña de la historia

De nuevo era once de septiembre
Las victimas de mil novecientos setenta y tres en Chile
Siguen arremolinadas
En alguna cuneta
En algún campo de exterminio
En el medio del atlántico
Con los ojos asustados
Sin saber
Ni entender
A ciencia cierta
Porque era necesario olvidar
Los números
Las caras
Los abrazos
Las caricias
Para no delatar
Al compañero
Al vecino
Al hijo
A la amante
Los jueces de la democracia intentan
Aclarar los crímenes
De los nazis en colonia dignidad
Y los torturados
Regresan
Para identificar el lugar
Para identificarse vivos
Treinta y cinco años después de la catástrofe

De nuevo era once de septiembre
Las victimas de Nueva York
Siguen confusas
No entienden que sus jóvenes
Mueran a miles
En Irak
En Afganistán
Que por aviones lleguen féretros envueltos en banderas
Que desde los cementerios lleguen papeles hasta Guatemala, México o el Salvador
Los que saben la verdad
Nos miran cínicos
Leen mis versos
Y ríen
¿Pero que dice este peatón-poeta?
¿De qué conspiración habla?
Que si fue un misil lo que sacudió el pentágono
Que si el avión que se estrello en Pittsburgh aterrizó a salvo en Cleveland
Que si las torres gemelas fueron atacadas por los propios norteamericanos
Para desafiar al mundo
Y especular con los recursos de la tierra
Sigo caminando
Sigo leyendo
Tranquilo
Sosegado
Insomne
Sigo amando
Cuando puedo
Sigo educando
En lo correcto
Sigo intentando alargar el día
Y darle sentido
A las palabras
A los razonamientos
Intentando desenmascarar
A los bobalicones
Que andan por allí sueltos
Y nos desafían
Y nos retan
Cuando cada once de septiembre
Salen por allí con trajes de Armani
A contarnos
Una vez más
Tantas mentiras


POEMA PROPIEDAD DE Humberto González Ortiz

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