En el avión que cayó entre Av. Periférico y Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, venía la mano derecha y uno de los más importantes amigos del presidente Felipe Calderón, como era el Secretario de Gobernación Juan Camilo Mauriño, venía también Santiago González Vasconcelos, que era el principal ejecutor de las acciones contra el narcotráfico hoy en día en México.
Algunos afirman haber escuchado una explosión antes de estrellarse el avión donde venía el ex secretario mexicano.
Además, el avión del secretario se estrelló en un lugar estratégico, a unos metros de la torre de petróleos, a unos metros de la guardia mayor presidencial, a unos metros de Los Pinos, la casa oficial del presidente de México, y a unos metros del Auditorio Nacional. Y Felipe Calderón había emprendido una carrera feroz contra el crimen organizado en México, con mayor o menor acierto, pero se enfrento frontalmente contra uno de los poderes reales más importantes de México.
Como saben quienes me han leído, yo fui de los primeros que critico el nombramiento de Mauriño, y no por ser español, no, más bien por la relación estrecha de su familia con empresas extranjeras ligadas a la energía.
Hasta el momento en que escribo este post, las autoridades siguen afirmando como ‘accidente’ la muerte de Juan Camilo Mauriño, pero todo apunta a un atentado del crimen organizado contra el centro, contra el corazón de la lucha contra el narcotráfico que Felipe Calderón, había emprendido quizás, para legitimar su gobierno.
Todos sabemos que es factible y real, que la muerte de Mauriño haya sido realmente un accidente, sin embargo apuntar directamente al corazón del presidente México, además de todos los familiares cercanos de todos los fallecidos, nos obligan a exigir a las autoridades mexicanas, a dar un paso al frente, y comenzar de manera ‘real’, que estamos creando un México diferente y nuevo, y así, las palabras dichas ayer noche por el Sr. Felipe Calderón tendrán verdadero sentido.
Justo ayer colgué un post, con los 33 muertos del lunes en México en esta lucha contra el narcotráfico, hoy debemos colocar en la lista a los últimos 8 muertos en este guerra. Porque, si no es así, el gobierno tiene la obligación moral de aclararlo ante la opinión pública, y si fue realmente un atentado, es tristísimo corroborar que los delincuentes en México, son capaces de atestar un golpe durísimo justo en el corazón del gobierno de la República Mexicana.
Dr. en Arq. Humberto González Ortiz
Barcelona a 5 de noviembre de 2008
Algunos afirman haber escuchado una explosión antes de estrellarse el avión donde venía el ex secretario mexicano.
Además, el avión del secretario se estrelló en un lugar estratégico, a unos metros de la torre de petróleos, a unos metros de la guardia mayor presidencial, a unos metros de Los Pinos, la casa oficial del presidente de México, y a unos metros del Auditorio Nacional. Y Felipe Calderón había emprendido una carrera feroz contra el crimen organizado en México, con mayor o menor acierto, pero se enfrento frontalmente contra uno de los poderes reales más importantes de México.
Como saben quienes me han leído, yo fui de los primeros que critico el nombramiento de Mauriño, y no por ser español, no, más bien por la relación estrecha de su familia con empresas extranjeras ligadas a la energía.
Hasta el momento en que escribo este post, las autoridades siguen afirmando como ‘accidente’ la muerte de Juan Camilo Mauriño, pero todo apunta a un atentado del crimen organizado contra el centro, contra el corazón de la lucha contra el narcotráfico que Felipe Calderón, había emprendido quizás, para legitimar su gobierno.
Todos sabemos que es factible y real, que la muerte de Mauriño haya sido realmente un accidente, sin embargo apuntar directamente al corazón del presidente México, además de todos los familiares cercanos de todos los fallecidos, nos obligan a exigir a las autoridades mexicanas, a dar un paso al frente, y comenzar de manera ‘real’, que estamos creando un México diferente y nuevo, y así, las palabras dichas ayer noche por el Sr. Felipe Calderón tendrán verdadero sentido.
Justo ayer colgué un post, con los 33 muertos del lunes en México en esta lucha contra el narcotráfico, hoy debemos colocar en la lista a los últimos 8 muertos en este guerra. Porque, si no es así, el gobierno tiene la obligación moral de aclararlo ante la opinión pública, y si fue realmente un atentado, es tristísimo corroborar que los delincuentes en México, son capaces de atestar un golpe durísimo justo en el corazón del gobierno de la República Mexicana.
Dr. en Arq. Humberto González Ortiz
Barcelona a 5 de noviembre de 2008
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