Descubro ahora con alegría nostálgica
Que no soy dueño
De todas las palabras que escribo
Desgarro vidas ajenas /y algunas propias -porque negarlo-/
Las trascribo en papel blanco y taciturno
No por malsana intromisión
Sino por pura y llana necesidad de gritar
De vivir muriendo
De a poco
Los amores de otros
Los temores de aquellos
Las vergüenzas de ustedes
Las pocamadreces de los poderosos
Las esperanzas de ellos
De ustedes
De mi
Sobre todo,
La conciencia innegable de los olvidados
Quién será el más indicado
Para charlar sobre este asunto
De vivir muriendo de a poco
O, solo charlar
De vida y muerte
De amor o cobardía
De valor o indiferencia
De entusiasmo o despotismo
De lealtad o mísera inconciencia
De simple necesidad de hablar
De vínculo de comunicación
Nuestras pequeñas grandes miradillas
Se observan
Se asientan
Se duplican
Se olvidan del temor de mirar y miran
A la rosa roja o blanca o amarilla
Al hijo que esperan, que nace o que nacerá
Al aire puro y a la nube que está o no está pero estará
Miran como se les revela la vida
Entre pequeñas miradas conjuntadas
Absortos de humanidad tan humanamente humana
No hay cabida para razonar
O entender más nada que el seguir viviendo
Aprovecho este parpadeo
Y entonces escribo estos versos
Sus versos
Estos poemas de otros
De aquellos
De mí
POEMA PROPIEDAD DE Humberto González Ortiz (1995)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario