jueves, 2 de agosto de 2012

LA TORRE DE BABEL

Siempre pensé que perseguir el ideal bastaría
para conseguirlo y pervertirlo
y regodearte con su suerte 

Siempre pensé que renegar
de Hitler y de Franco
sería bastante para sonrojarse ante la muerte 

Siempre pensé que admirar al Ché
significaba... / no sé... /
llevarlo colgado en cada abismo 

Siempre pensé que la alfabetización
del triunfo en Nicaragua
nos salvaría a todos del olvido y la miseria 

Siempre pensé que usar pasamontañas
en la marcha de nosotros
nos compenetraría de lleno con la historia 

Siempre pensé que para hacer poesía
era suficiente la llama
de la buenaventura y el coraje del momento 

Siempre pensé que nuestra separación humana
del lenguaje sería un leve castigo
del Dios babélico e incomprensivo

Ahora pienso que tal vez soy un fugitivo de mí mismo 

y estoy solo como un niño
y mis ideales los modero con sapiencia
y las posibilidades las entrego cada día
y las sonrisas las aprieto en tu silencio
y la muerte la comparto cuando mueres
y  la revolución la doblego con los tiempos
y la esperanza la comparto contra todo
y la estupidez humana la escondo entre las ruinas                       

            De una Torre de Babel
            que hace una historia
            construimos
            pensando que tal vez mañana
            bastaría con perseguir el ideal
                                    y pervertirlo
                                    y regodearnos con su suerte 

Humberto González Ortiz©

2 comentarios:

genessis dijo...

Qué hermoso poema Humberto!
Lo releí 5 veces!!!

Como si la tierra haya sido abonada con los mejores nutrientes para que pueda germinar y echar al viento sus tesoros escondidos...

Un abrazo fuerte poeta,
que estés bien!

Humberto González Ortiz dijo...

... Amiga, siempre me sorprenden y emocionan, tus palabras!... Un gran, gran abrazo para tí!